lunes, 14 de febrero de 2022

 ¡Hola! 

Me encanta esa simple palabra para comenzar, denota tanta familiaridad y vitalidad, aunque pueda parecer simple y poco profesional, pero no creo que importe mucho, la juventud es invaluable hoy en día.

Así inicio mi blog para este curso. No estoy segura sí alguien lo leerá, de hecho ni siquiera estoy segura de sentirme cómoda con eso; aunque soy muy joven no me sienta del todo bien que me lean y no me escuchen. Genera una especie de vínculo el tratar de frente que no puede ser emulado por texto y que a mi me facilita la vida.

Al punto, soy una especie de aspirante a ser profesora de historia. No soy la gran académica, ni lectora del tamaño de una biblioteca, pero me apasiona la historia, y mi más grande sueño es que a mis futuros alumnos la adoren tanto como yo creo que se merece.

Eso último es difícil de visualizar, hasta para mí, ya que a lo largo de mi vida no fueron pocas las veces que casi siempre todos a mi alrededor mostraban aburrimiento por la historia. Pobrecilla, nunca ha sido la materia favorita de la mayoría del alumnado, pero afortunadamente, la mía sí. Yo, que estoy dispuesta a pelearme con los planes de estudio para volverla algo más que el estudio del pasado, quiero que el estudio de la historia sea el estudio de la verdad, la comprensión de lo humano, el amor por la cultura, el odio por las guerras, la búsqueda de paz y valoración de lo que somos cada uno; un resultado de la historia. Y que más me haría feliz si los niños de hoy aprendieran todo lo que acabo de enumerar de una manera creativa, divertida y lo menos tediosa para todos.

Aunque planeo enseñar historia, lo cierto es que antes de eso, tuve una buena formación artística. No del todo completa, pero no me quejo, aún así, no me gusta el mote de "artista" para autodenominarme, así que dejémoslo en que dibujo bien, pinto regular, diseño por mi cuenta y no me ensucio mucho las manos con el arte tradicional pero sé usar competentemente todo lo digital. Esto viene a cuento porque considero que el arte es una buena manera de transmitir la historia; es increíble como la música, las ilustraciones y las novelas pueden entrar en las cabezas de cualquier estudiante lo suficientemente despierto y con un corazón sensible que las entienda.

Creo que eso puede ser una proyección de mi misma, pero no importa. Lo importante es rescatar una asignatura del odio colectivo del adolescente promedio por medio de su innovación, y aquí es donde entra el curso "Atrévete a innovar tu enseñanza con pensamiento de diseño".

Quisiera comentar más del curso, pero lo dejaré para otro momento, de todas maneras, estoy entusiasmada por conocer toda la metodología y plantearla a algo tangible, pero a la vez, me inquieta un poco (un mucho) un pequeño detalle... Aún no tengo alumnos. ¿Será esto realmente indispensable? Esperemos que no, o terminaré ateniéndome a las consecuencias... más adelante.

En fin, escribí mucho, dije poco, gracias por leer a quien quiera que llegue hasta aquí. Veremos como resulta.

¡Adiós!

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